“Finisterre” de Diego Beyró

La peregrinación es un acto primitivo en el ser humano, un hecho donde el individuo se enfrenta a la naturaleza y a la par consigo mismo. Somos constante desplazamiento motivado por razones intelectuales, ideológicas y de fe, mediadas por el instinto de sobrevivir, comprometidos con la búsqueda, esperamos conocer territorios nuevos, maneras inéditas para enriquecer el acervo personal frente a la resolución de problemas.

Uno de los peregrinajes de mayor importancia en la configuración occidental, es el camino de Santiago Compostela. El origen de la ruta se vincula a la historia del cristianismo, como al desarrollo fundamental de la cultura europea. Grandes construcciones a manera de castillos, monasterios e iglesias sirvieron como centros para el desarrollo económico y social en diferentes puntos de los que se forma el camino, dada la preocupación de los intereses cristianos por la expansión musulmán hasta territorio francés, la ruta fue llevada hacia un sistema de cerco, supeditado al mito en torno al hallazgo mortuorio de Santiago Apóstol. Fundado el camino, bajo símbolo de cristiandad, la figura de Santiago Apóstol o Santiago el Mayor, se representa con la imágen de un hombre montado sobre un caballo blanco levantando la espada, y es presentado como Santiago Matamoros, nombre con el que se le conoce en la crónica medieval, y representación explícita de un camino y protección cristiana.

A la sombra de las grandes obras, el camino de piedra semeja el camino iniciático hacia el conocimiento en la materia de pertenencia en cada individuo, tal y como lo marca la tradición templaria de peregrinar hacia el final de la tierra, Finisterre.

– Nada para nosotros, todo para la gloria del señor –

Beyró, nacido en Buenos Aires, Argentina, 1984; marcado por el sol y bajo el azul del cielo recorre la ruta hacia 2016, adentrándose en la forma del peregrino. Su desplazamiento como cultura rebasa la meta turística y empuja su práctica de artista en dirección a la auto-exploración, recorriendo en profundidad sus medios más cercanos y familiares como la fotografía, el dibujo y la pintura. Sin embargo, como una necesidad de marcar y delimitar el quiebre, el artista toma la decisión de abandonar su zona de confort y utilizar un nuevo lenguaje para esta exposición

Finisterre, es el primer conjunto de obra que el artista considera pertinente en la relación espacio externo – espacio interno, en forma de site-specific tomando como soporte su propio cuerpo y como estrategia la peregrinación. El primero de diferentes acercamientos donde el artista aborda la forma cotidiana de su andar como materia prima del empirismo con que comúnmente acomete su ocupación plástica.

Marco Aviña

 

La realización de la exposición Finisterre ha sido posible gracias al generoso apoyo de la Universidad de la Comunicación, de la Fraternidad UC y la Licenciatura en Comunicación y Gestión de la Cultura y las Artes, con un especial agradecimiento a Karen Huber, Ruth Gómez, Abraham Araujo y Alejandro Romero.