“El color del imperio” de Emilio Lameiras

Me comentaron que el título de la exposición sonaba a algún imperio o colonia del pasado. Al tratarse del mundo presente, el enunciado pareciera situarnos, o ante un mensaje optimista e insensatamente festivo a la manera de los medios masivos, o hacia algún tipo de enésimo sarcasmo. Ambas lecturas pueden ocurrir. Esto es porque la exposición aborda simultáneamente dos facetas de las artes plásticas a veces consideradas excluyentes: el disfrute sensorial y la activación de impulsos de reordenación micro-política.

Realizada durante los últimos dos años, la selección de obra que presento constituye el encuentro entre dos series: la primera, que podemos llamar pinturas de flujos, implica el ensamblaje de momentos y referentes visuales diferentes, como la contemplación vivencial del espacio submarino, bolsas de plástico flotantes y estrategias formales de la publicidad cuyo mensaje se reconfigura y sabotea; la segunda, presenta un grupo de naturalezas muertas e interiores en los que retomo algunos tópicos del proceso creativo de Henri Matisse, como la simultaneidad entre la observación presencial del color y la abstracción compositiva, o bien el papel activo del fondo de imprimatura como luz. Sin embargo, estos procedimientos de la pintura moderna trabajan para la representación de objetos del mundo contemporáneo, ya sea productos comestibles o de consumo visual.

Reconozco en mi trabajo la proyección de un conflicto ético-estético: por un lado, el deseo de reactivar el umbral sensual de la pintura a través de la experiencia genuina del color y el gesto pictórico en un mundo donde cualquier cosa puede ser pintable; y por otro, la responsabilidad del discernimiento y la acción frente a la mecanización del consumo, que desde nuestros actos cotidianos, inclina la balanza hacia la autodestrucción.

Emilio Lameiras Zavala

La realización de la exposición El color del imperio ha sido posible gracias al generoso apoyo de la Universidad de la Comunicación, de la Fraternidad UC y la Licenciatura en Comunicación y Gestión de la Cultura y las Artes, con un especial agradecimiento a Karen Huber, Ruth Gómez, Abraham Araujo y Alejandro Romero.